El gato mira la luna
Canción: El gato que no sabía si pensar o bailar
Sobre esta pieza
«El gato mira la luna» abre el universo de Pío con una escena sencilla y, al mismo tiempo, profundamente simbólica: un gato que, frente a la luna, no sabe si ponerse a pensar… o ponerse a bailar.
La canción «El gato que no sabía si pensar o bailar» se mueve en un terreno pop-folk surrealista: melodías cercanas, toque teatral y un ambiente onírico donde esqueletos amables dan consejos, las piedras opinan y las luciérnagas se encienden en do.
Con una voz femenina española clara y luminosa, acompañada por piano, guitarras, vientos y coros etéreos, el tema se convierte en una pequeña fábula musical: un homenaje a los héroes silenciosos que, como el gato del final, cuidan del mundo sin hacer ruido, quizá con una manta… o quizá con una canción.
[Verso 1]
El gato mira la luna
y no sabe qué pensar,
si la noche le habla en serio
o sólo quiere jugar.
“¿Moveré las ánforas viejas
o perseguiré al ratón?”
Gran dilema felinista
con exceso de pasión.
[Pre-estribillo]
Un esqueleto amable
le dice con educación:
“Los ratones son simpáticos,
¡ dales tu conversación!”
[Estribillo]
Y el gato va caminando
por el valle musical,
donde las piedras aconsejan
y los pájaros dan moral.
Cuando el cielo cae despacio
saca la guitarra al sol,
las notas se iluminan
como luciérnagas en do.
[Verso 2]
Llega al gran Paf Musical
donde todo es melodía,
hay conejos con pandereta
y dragones en armonía.
Ve una bola misteriosa
brillando sobre el mantel,
y decide que esta noche
bailará con ella y él.
[Puente]
La luna le cuenta un sueño,
de un baile por comenzar,
y él sube al viejo tejado
por si lo ve despegar.
[Estribillo final]
Mientras tanto bajo el puente
uno intenta descansar,
y el gato piensa en llevarle
una manta… o un cantar.
Porque aunque no tenga prisa
ni presuma al caminar,
es el héroe silencioso
que protege el caminar.
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