Un videoclip musical inspirado en uno de los poemas más intensos y representativos de Miguel Hernández. Una obra donde la palabra se vuelve fuerza colectiva, dignidad, tierra, memoria y esperanza.
En este homenaje, la poesía y la música se unen para recrear el impulso humano que atraviesa el poema: el viento como símbolo del pueblo en movimiento, la resistencia frente al sometimiento y la afirmación de una voz que se niega a inclinarse.
Una voz que sigue en pie
“Vientos del pueblo” pertenece a ese territorio de la poesía que no se limita a contemplar el mundo, sino que entra en él con toda su fuerza. En sus versos, Miguel Hernández convierte la palabra en un gesto de afirmación, de orgullo y de resistencia.
Este videoclip busca traducir ese pulso a imágenes: el viento sobre la tierra, la energía de lo colectivo, el coraje frente a la opresión y la dignidad de quien decide mantenerse en pie incluso en los tiempos más duros.
Más que una ilustración literal del poema, esta pieza quiere ser una interpretación visual de su espíritu: una memoria viva que sigue hablando al presente.
Galería del videoclip
Letra reducida
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas?
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.





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